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Onírico Contemporáneo
Dormitorio con mural de nebulosa y bombillas a la vista junto a la cama
Los dos globos transparentes que cuelgan a los lados de la cama son lo primero que se mira y conviene decir lo que son: luz de ambiente. Una bombilla de filamento dentro de un vidrio transparente reparte la luz por igual en todas las direcciones, así que a la almohada le llega poca y a los ojos bastante. Están puestas para que se vea el filamento, no para leer, y el cuarto funciona porque asume eso en lugar de pelearse con ello.
Mural de nebulosaBombilla de filamentoDeslumbramientoAtenuadorListones de maderaCortina rosaRosa empolvadoCabecero curvoVistas nocturnasDormitorio
Claves del diseño
Mural de nebulosa en rosa y violeta ocupando el paño entero del cabecero, sin marco ni remate que lo cierre.
Dos franjas estrechas de listón de madera a los lados, con los colgantes suspendidos justo por delante de ellas.
Bombillas de filamento a la vista dentro de globos transparentes, colgadas a la altura de la cabecera.
Cabecero bajo de silueta curva, que deja ver el mural casi entero por encima del respaldo.
La cortina recoge el rosa del mural y lo lleva al otro extremo del cuarto, que es donde está la ventana.
Mesillas de roble claro de dos cajones, el único material cálido de la habitación que no es rosa ni crema.
Muebles y decoración de este diseño
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Los artículos mostrados son similares a los del vídeo, no necesariamente idénticos.
Papel pintado mural de nebulosa
Mural de cielo profundo con nubes de color y puntos de estrella, que se pide a medida del paño. Al no tener ni horizonte ni motivo reconocible, admite cualquier recorte y da igual cuánto tape el cabecero, que es la ventaja frente a un paisaje. Conviene pedirlo en acabado mate: un papel satinado devuelve el reflejo de las lámparas justo en la zona oscura del dibujo y se ven los brillos desde la cama.
Regulador de pared o de cable para bajar el nivel de unas lámparas que se van a mirar de frente. Lo que hay que comprobar es la compatibilidad: no todos los LED son regulables y los que lo son piden un atenuador específico para LED, porque con uno antiguo de bombilla incandescente parpadean o zumban a media potencia. Mira también la carga mínima, que con dos bombillas de pocos vatios se queda corta en muchos modelos.
Abrazaderas o cordones para recoger la cortina a un lado y dejar el cristal libre. En una habitación con vistas de noche son lo que decide cuánta ventana se ve, y conviene colocarlos a una altura por debajo de la mitad del hueco: puestos a media altura parten el visillo en dos triángulos iguales y se ve rígido. Si la cortina es del mismo color que la pared, un alzapaños de tejido desaparece y uno metálico se convierte en un detalle.
Ramo de flor de tacto natural para las mesillas, donde una flor fresca dura poco y obliga a cambiar el agua cada dos días. Lo que separa una buena de una mala es el tallo: las de tallo de plástico liso se delatan a un metro, y las de tallo forrado con alambre dentro se pueden doblar para que cada flor caiga en una dirección distinta, que es lo que hace que un ramo no parezca colocado.
Cojín alargado que se pone delante de toda la pila y es el que de verdad se usa al sentarse en la cama. La medida habitual es de treinta por cincuenta, y conviene que el relleno sea de pluma o de fibra siliconada suelta y no de espuma en bloque: un cojín de espuma no cede en la zona baja de la espalda, que es justo para lo que está puesto.
Panel de listones con fijación adhesiva sin taladros
Panel ligero pensado para montarse con cinta de doble cara de alta adherencia, que es la salida en un piso de alquiler o en un tabique que no conviene perforar. La condición es el peso: funciona con paneles ligeros y en franjas estrechas, no con un paño entero de madera maciza. Y hay que contar con que al quitarlo se lleva parte de la pintura, así que mejor eso que un taladro solo si de verdad no hay alternativa.
Un globo transparente pide una bombilla de flujo bajo y un atenuador, no una bombilla normal. Las decorativas de filamento rondan los doscientos o trescientos lúmenes justamente porque están pensadas para mirarse; si se monta una de las de iluminar, el punto de luz queda a la altura de los ojos de alguien sentado en la cama y no hay forma de estar cómodo.
Para que la luz peine los listones hay que colgar la lámpara a un palmo o dos de la pared. Pegada al paño quema un trozo de madera y aplana el relieve; demasiado separada, el haz se va al centro del cuarto y el listón se queda igual de plano que estaba.
El gancho del techo decide la distancia, porque el cable cae recto. Conviene marcarlo antes de taladrar midiendo desde la pared y no desde el borde de la mesilla, que es lo que se tiende a hacer y deja las dos lámparas descuadradas entre sí.
Si la cortina va en el mismo color que el mural, elígela un punto más clara. A contraluz el tejido se enciende y sube dos o tres tonos, mientras que el papel sigue siendo una superficie que solo refleja: de noche empatan y de día la cortina se come al mural.
En una nebulosa no hay arriba ni abajo, pero sí hay estrellas. Al empalmar los paños, lo único que delata el corte es un punto brillante partido por la mitad, así que merece la pena desplazar el encuentro un par de centímetros hasta que caiga en zona de nube.
Preguntas frecuentes
¿Sirve una bombilla de filamento a la vista para leer en la cama?
Para leer de verdad, no. Hay dos motivos y los dos son de la propia bombilla. El primero es que el vidrio transparente no dirige: manda la misma cantidad de luz al libro que a la cara de quien está al lado, y buena parte se pierde hacia el techo. El segundo es el contraste, porque el filamento es un punto muy pequeño y muy brillante dentro de un ambiente oscuro, y el ojo se cansa mirando alrededor de él. A eso se suma que las decorativas dan poca luz a propósito. Si se quiere leer en la cama, lo honesto es dejar los globos como luz de ambiente con atenuador y añadir un aplique de lectura orientable en la pared, que ilumina la página y no la habitación.
¿A qué distancia de la pared se cuelga una lámpara delante de un panel de listones?
Entre quince y veinticinco centímetros suele ser el rango que funciona. La gracia de poner la luz delante del listón es que el haz entra rasante y cada ranura proyecta su propia sombra, que es lo que convierte una madera lisa en una superficie con relieve. Si la lámpara queda pegada, la luz cae perpendicular, desaparecen las sombras y además se concentra calor en un punto de la madera. Si se aleja demasiado, el listón deja de recibir luz rasante y el efecto se pierde entero. Conviene probarlo con la lámpara colgando de un cable provisional antes de fijar el gancho, porque un par de centímetros cambian bastante el resultado.
¿Pueden ser las cortinas del mismo color que el mural?
Pueden, con una salvedad que se nota solo de día. La pared es una superficie que refleja la luz que recibe, mientras que una cortina con luz detrás se comporta como una superficie que emite: el mismo rosa se ve dos o tres tonos más claro y más saturado en el tejido que en el papel. De noche, con las cortinas cerradas y la luz dentro del cuarto, los dos rosas coinciden; a mediodía, la cortina se enciende y el mural parece apagado a su lado. La forma de que empaten a las dos horas es elegir el tejido un punto por debajo del tono del mural, o jugar con un forro que corte parte de esa luz.
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