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Lujo Sereno
Dormitorio con panel de mármol veteado y franjas estriadas
Con un panel de piedra en el cabecero no se elige un material, se elige una pieza concreta. Dos losas del mismo mármol tienen vetas distintas, y la que cruza esta pared en diagonal no se puede pedir por catálogo: hay que ir a verla. Eso cambia el orden del trabajo respecto a un papel pintado, donde el dibujo se encarga a medida. Aquí es la piedra la que viene dada y son el cabecero y las franjas estriadas los que se colocan alrededor.
Panel de mármolVeteado a libroPorcelánico de gran formatoEstriado verticalCabecero canaladoAplique de latónCornisa de luzAzul y cremaVistas a la ciudadDormitorio
Claves del diseño
Losa de gran formato con la veta cruzando el paño en diagonal, elegida por el dibujo de esa pieza concreta y no por el tipo de piedra.
Franjas estriadas verticales a los lados, lo único liso de color frente al dibujo de la losa.
Apliques montados directamente sobre el estriado, con el haz lamiendo las ranuras hacia arriba y hacia abajo.
Cabecero canalado en vertical, con el mismo ritmo que el estriado de los lados pero a otra escala.
Ropa de cama azul como único color frío, que es lo que impide que la habitación entera se quede en crema.
Cornisa perimetral de luz cálida y ni un solo punto de luz en el plano del techo.
Muebles y decoración de este diseño
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Los artículos mostrados son similares a los del vídeo, no necesariamente idénticos.
Panel de mármol en porcelánico de gran formato
Losa fina de porcelánico con veteado impreso, en formatos de hasta tres metros, que permite cubrir el paño del cabecero con una sola pieza y sin juntas. Al pesar en torno a un tercio que la piedra natural se puede pegar sobre un tabique normal. Antes de comprar, pide ver la foto de la pieza completa y no una muestra de veinte centímetros: el veteado de estas losas está diseñado a escala de pared y en un trozo pequeño no se entiende cómo va a quedar.
Panel con la ranura fresada en el propio tablero y lacado de fábrica, que es lo que diferencia el estriado del listón pegado: aquí no hay piezas sueltas y el fondo del valle es del mismo color que la cresta. Lacado de fábrica ahorra el problema de pintar los valles, que con rodillo no se alcanzan y a pistola exigen cabina. Comprueba el radio de la ranura, porque cuanto más cerrada, más sombra marca y más cuesta quitarle el polvo.
Placa de montaje para aplique sobre panel estriado
Disco o placa que se fija primero a la pared y hace de superficie plana para la base de la luminaria, resolviendo el apoyo sobre una cara ranurada. Conviene elegirlo del mismo metal del aplique, de modo que se lea como parte de la lámpara y no como un parche. Mira que tenga paso de cable centrado y tornillería pasante, porque las placas pensadas solo como embellecedor no sujetan el peso de un aplique de latón.
Ventosa con bomba manual y manómetro para agarrar una losa de porcelánico sin tocar los cantos, que son por donde se parte. Una pieza grande no se maneja con las manos ni entre dos personas sin ventosas: se flexa por su propio peso y rompe por el centro. Para formatos de más de dos metros hacen falta varias ventosas sobre un bastidor y no una suelta, y conviene comprobar que la superficie esté limpia, porque con polvo la ventosa pierde vacío sin avisar.
Clips con cuña que mantienen dos piezas a la misma altura mientras fragua el adhesivo, imprescindibles en gran formato porque un desnivel de un milímetro entre losas se ve a contraluz en toda la pared. Hay que calcular bastantes más de los que parece: en formatos grandes se ponen cada veinte o treinta centímetros a lo largo de toda la junta, no solo en las esquinas. Los de cuña reutilizable salen más a cuenta que los de clip desechable si la obra es grande.
Ve a ver la losa antes de comprarla y pide que te la enseñen de pie y entera. En el almacén están apoyadas en bastidores y se mira de cerca, pero lo que importa es el dibujo a tres metros: una veta que de cerca parece preciosa puede quedar centrada justo donde va la almohada y no verse nunca.
Marca sobre la losa dónde va a quedar el cabecero antes de cortarla. Con un respaldo de un metro de alto se pierde el tercio inferior del paño, así que la parte buena del veteado tiene que caer por encima de esa línea o se está pagando piedra que no se va a ver.
Los apliques no se atornillan directamente sobre el estriado. La base plana de la luminaria apoya solo en dos o tres crestas y queda bailando, así que hace falta una placa de montaje o un trozo de panel liso embebido en ese punto, previsto antes de instalar el estriado.
Deja el cableado sacado antes de colocar el panel estriado. Taladrar después es lo que lo rompe: entre ranura y ranura el material es fino, la broca se va hacia el valle y salta un trozo de la cresta que ya no se repone.
Con una losa dibujada, mantén las dos franjas laterales lisas de color. El estriado aporta textura sin añadir ningún dibujo, y es lo que deja que la piedra sea lo único que se mira en esa pared.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el veteado a libro y cuándo merece la pena?
Es colocar dos losas cortadas una detrás de otra del mismo bloque, abriéndolas como las páginas de un libro, de modo que las vetas quedan simétricas respecto a la junta central y dibujan una especie de mariposa. El efecto es espectacular y tiene una condición que lo encarece: las dos piezas deben ser consecutivas del mismo bloque, así que hay que comprarlas emparejadas y no se pueden conseguir después por separado. Hay un detalle que decide si merece la pena en un dormitorio: toda la gracia está en el eje de simetría, y si el cabecero tapa justo esa franja central, se paga el doble por un efecto que queda escondido. Con un cabecero alto suele rendir más una sola losa con una veta cruzada, como la de esta pared, que además sale bastante más barata.
¿Mármol natural o porcelánico de gran formato en una pared?
La diferencia práctica está en el peso y en la repetición. Una losa de mármol de veinte milímetros ronda los cincuenta kilos por metro cuadrado y obliga a anclaje mecánico y a revisar el soporte; un porcelánico de seis milímetros se queda en torno a quince y se puede pegar sobre un tabique normal. A cambio, el porcelánico lleva el dibujo impreso: si el paño necesita dos piezas del mismo modelo, el veteado se repite idéntico y esa repetición se detecta enseguida, mientras que en piedra natural no hay dos losas iguales. Para una pared de dormitorio, donde no hay agua ni ácidos, el porcelánico cubre casi todo lo que se le pide y evita el sellado periódico que sí necesita un mármol natural poroso.
¿Cómo se monta un aplique sobre un panel estriado?
No directamente, porque un panel estriado no tiene superficie plana donde apoyar. La base redonda de un aplique se queda tocando solo las crestas de dos o tres ranuras, no asienta y acaba girando con el tiempo. Hay tres formas de resolverlo y todas se deciden antes de montar el panel. La más limpia es dejar embebido en ese punto un recorte de tablero liso del mismo acabado, del tamaño justo de la base. La segunda es colocar un florón o placa de montaje vista, en el mismo tono o en el metal del aplique, que hace de intermediario. La tercera, solo si las ranuras son muy poco profundas, es rellenar ese tramo y lijarlo antes de pintar. Lo que no funciona es atornillar sobre las crestas y confiar en el apriete: el material cede y la luminaria queda floja.
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