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Fuente de chorro fino sobre piedra apilada con cuenco y velas
Zen Nocturno

Fuente de chorro fino sobre piedra apilada con cuenco y velas

Esta fuente no vierte una lámina ancha sino un solo chorro estrecho, y eso cambia todas las cuentas. Una caída de casi tres metros en un hilo fino llega abajo mucho más dispersa de lo que sale arriba, se desvía con el viento y suena distinto: más aguda y más presente que el rumor continuo de un paño de agua. Por eso el cuenco de abajo es ancho y por eso hay una corona de canto alrededor, que es lo que recoge todo lo que no acierta dentro.

Chorro finoPiedra apiladaMoldura de remateCuenco de fuenteVelas flotantesCanto rodadoCaída largaAplique de doble emisiónPatioAtardecer

Claves del diseño

Muebles y decoración de este diseño

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Los artículos mostrados son similares a los del vídeo, no necesariamente idénticos.

Velas flotantes para fuente

Velas de base ancha pensadas para quedarse en la superficie del agua. En una fuente de recirculación conviene la versión LED antes que la de cera: no suelta parafina al agua, no se apaga con las salpicaduras y aguanta encendida toda la noche. Si se eligen de cera, hay que retirarlas antes de que se consuman del todo, porque los restos acaban en la aspiración de la bomba y son difíciles de sacar una vez dentro del circuito.

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Caño de chorro fino para fuente de pared

Boquilla de salida estrecha, en acero o latón, para una caída de un solo hilo en lugar de una lámina. Lo que hay que mirar es el caudal recomendado: con poco caudal el hilo se deshace al caer y con demasiado salpica fuera del vaso, así que conviene montarla con una válvula de regulación en la impulsión para poder ajustarlo una vez instalada. En caídas de más de dos metros vale la pena probar antes de cerrar la pared.

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Prefiltro para bomba de fuente

Carcasa con esponja o cesta que se monta en la aspiración y retiene hoja, cera y arenilla antes de que lleguen al rodete. En una fuente al aire libre es lo que evita la avería más común, que es la bomba agarrotada por algo que nadie vio entrar. Conviene el modelo que se abre sin herramienta y con la esponja de recambio disponible, porque hay que enjuagarla cada pocas semanas y si es incómodo no se hace.

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Aplique de exterior de doble emisión

Luminaria que lanza luz hacia arriba y hacia abajo por las dos aberturas del cuerpo, dibujando dos conos sobre el paramento. Funciona bien en un muro liso y mal sobre piedra con relieve, porque la luz rasante marca cada hilada y convierte la pared en lo más llamativo del conjunto. Mira el grado IP y el ángulo de los haces: los muy cerrados dejan dos triángulos marcados y los abiertos lavan el muro de forma más continua.

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Yuca de exterior en maceta

Planta de hoja rígida en roseta, que da verticalidad en una maceta alta sin necesitar casi nada. Aguanta sol directo, sequía y descuido, que es lo que se le pide a una planta junto a una fuente donde no apetece estar regando. Las hojas acaban en punta dura, así que conviene no colocarla en un paso estrecho a la altura de la cara; y si la maceta no drena bien, es de las pocas cosas que la matan.

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Cómo conseguir este estilo en casa

Preguntas frecuentes

¿Qué cambia entre un chorro fino y una lámina ancha en una fuente de pared?
Casi todo menos el aspecto en la foto. Un chorro estrecho necesita mucho menos caudal, así que la bomba es más pequeña y el consumo menor, pero tiene dos inconvenientes que la lámina no tiene. El primero es que no aguanta bien las caídas largas: el hilo se abre por el rozamiento con el aire y a partir de dos metros llega abajo convertido en agua dispersa más que en un chorro, lo que obliga a subir el caudal para mantenerlo definido. El segundo es el viento, que desvía un hilo fino varios centímetros con muy poca brisa, cosa que a una lámina ancha apenas le afecta. En cuanto al sonido, el chorro suena más agudo y más puntual, mientras que la lámina da un rumor continuo que se integra antes en el fondo y molesta menos si la fuente está cerca de una zona de estar.
¿Se pueden poner velas flotando en una fuente?
Se puede, con tres precauciones. La primera es la corriente: el agua en movimiento arrastra las velas hacia el punto de caída y ahí se apagan enseguida, así que hay que colocarlas en el lado contrario y, si el vaso es pequeño, bajar el caudal mientras están encendidas. La segunda es la cera, porque una vela flotante de verdad va soltando cera derretida al agua, esa cera flota y acaba en la boca de aspiración de la bomba: con fuente de recirculación conviene un prefiltro y retirar las velas gastadas en lugar de dejarlas hasta el final. La tercera es obvia pero se olvida: a la intemperie, entre el aire y las salpicaduras, una llama real dura poco. Las velas LED flotantes resuelven las tres cosas y de noche, a distancia, se distinguen bastante menos de lo que uno espera.
¿Cómo se rematan los bordes de un panel de piedra apilada?
Es la parte que más delata un revestimiento de este tipo y casi nunca se tiene en cuenta al presupuestar. Las piezas de piedra apilada son paneles con las lajas pegadas sobre una base, de modo que al cortarlos queda a la vista el canto de cada laja y el mortero del soporte, y ese borde irregular se ve desde lejos. Hay tres soluciones. La primera es comprar las piezas angulares que fabrica el mismo proveedor, que llevan la piedra doblada en la esquina y resuelven el encuentro. La segunda es la de esta fuente: enmarcar el panel con una moldura o un cerco que cubra los cuatro cantos, lo que además convierte el paño en una pieza con límites claros en lugar de un revestimiento sin fin. Y la tercera es retranquear el panel dentro de una hornacina, dejando que el propio muro tape los bordes.

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