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Contemporáneo Nocturno
Paso lateral con lámina de agua y sombras de bambú en la pared
Esto es el paso lateral de una casa, esa franja estrecha donde normalmente acaban los cubos y la máquina del aire. Aquí se ha convertido en un jardín de agua, y lo más interesante no es la cascada: es que la pared del fondo no lleva nada colgado y aun así es lo que más se mira. Lo que la decora es la sombra del bambú, proyectada por un foco al pie de la maceta. La pared se ha usado como pantalla en lugar de como soporte.
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Claves del diseño
Paso lateral de la casa convertido en jardín de agua, con el vaso ocupando casi todo el ancho disponible.
Muro de piedra oscura con el agua bajando en regueros irregulares, iluminado desde la base.
Lámina de agua poco profunda que funciona como espejo, con la caída en un extremo para no romperlo entero.
Sombra del bambú proyectada sobre el paño liso del fondo: la pared se decora con luz y no con objetos.
Empotrables pisables repartidos por el enlosado, que marcan el paso sin iluminar el agua.
Maceteros oscuros contra piedra oscura, de los que solo se lee la silueta de la planta.
Muebles y decoración de este diseño
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Los artículos mostrados son similares a los del vídeo, no necesariamente idénticos.
Revestimiento de piedra natural oscura en placas
Placas de piedra oscura de superficie irregular y junta marcada, para forrar el paño por el que baja el agua. A diferencia de la piedra apilada, aquí la pieza es plana y grande: el agua no cae en cortina sino que se reparte en regueros por las juntas y los desniveles de la superficie, que es lo que da el dibujo. Conviene sellarla antes de poner el agua en marcha, porque la piedra permanentemente mojada coge cal y verdín muy rápido.
Foco de jardín de haz estrecho para proyectar sombras
Proyector orientable con haz cerrado, de quince o veinticuatro grados, para colocar al pie de una planta y lanzar su sombra contra una pared. Aquí lo que se compra es el ángulo y no la potencia: un haz abierto ilumina la planta entera y desdibuja la sombra, mientras que uno estrecho la recorta. Conviene modelo con pincho y cable de sobra, porque la posición definitiva solo se encuentra probando de noche.
Helecho de exterior tipo Dryopteris o Polystichum, que aguanta el invierno a la intemperie y no pide sol. Es la planta que resuelve un paso lateral, porque esa franja es la más sombría de la casa y ahí casi nada más prospera. Conviene sustrato que retenga algo de humedad y no dejarlo en maceta pequeña: en un paso con corriente, un tiesto pequeño se seca antes de lo que parece pese a estar en sombra.
Maceta con depósito en la base y mecha o rejilla que sube el agua al sustrato. En un paso lateral resuelve el problema real, que no es la sequía sino el olvido: es la zona de la casa por la que se pasa y no se mira, y las macetas de ahí son siempre las últimas en regarse. Conviene mirar la capacidad del depósito en litros y no en días, porque lo segundo depende de la planta y de la época.
Célula fotoeléctrica estanca que enciende el circuito al anochecer y lo apaga al amanecer, sin depender de un horario fijo. Frente a un programador, la ventaja es que se ajusta solo a lo largo del año: un temporizador puesto en junio deja el jardín a oscuras dos horas en diciembre. Conviene colocarlo mirando al norte y lejos de cualquier luminaria propia, o el sensor ve su propia luz y empieza a encender y apagar en ciclo.
La pared del fondo no lleva nada colgado y es lo que más se mira, porque lo que la decora es la sombra del bambú. Un foco al pie de una planta de hoja abierta convierte un paño liso en el elemento más interesante del jardín, y cuesta lo que cuesta el foco.
La sombra crece cuanto más cerca está el foco de la planta y más lejos queda la pared. Conviene probarlo con una linterna antes de empotrar nada: mover el foco veinte centímetros cambia el tamaño de la sombra por completo.
La lámina de agua está ahí para reflejar y la cascada la rompe. Aquí conviven porque la caída está en un extremo y el resto del vaso se queda quieto; con la caída en el centro no habría reflejo en ninguna parte.
En un paso lateral hay que dejar el ancho de circulación antes de decidir nada más. Es el camino por el que van la basura, la manguera y quien venga a revisar la caldera: si el vaso se come el paso, el jardín acaba siendo un estorbo por bonito que quede.
Los maceteros son oscuros y el muro también, así que de ellos solo se lee la silueta del helecho. Es lo que interesa cuando hay una pieza protagonista: un macetero claro en ese rincón habría competido con la caída de agua.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se proyecta la sombra de una planta sobre una pared?
Con un foco al pie de la planta, apuntando hacia arriba y a través de ella, y una pared lisa detrás. Tres cosas deciden el resultado. La planta: funcionan las de hoja abierta y estructura visible —bambú, palmera, gramíneas, helechos— y no funcionan los arbustos densos, que dan una mancha en lugar de un dibujo. La distancia: cuanto más cerca esté el foco de la planta y más lejos la pared, más grande y más difusa sale la sombra. Y el haz: uno estrecho da una sombra nítida y uno abierto la desdibuja. Conviene probarlo de noche con una linterna antes de empotrar nada.
¿Qué profundidad necesita una lámina de agua decorativa?
Muy poca para reflejar: con diez o quince centímetros ya se comporta como un espejo, y por debajo de eso también, siempre que el fondo sea oscuro. El problema de la poca profundidad es lo demás: un vaso somero se calienta en verano, verdea antes y pierde nivel por evaporación en días. Por eso conviene fondo oscuro, que además del reflejo reduce lo que se ve del alga, y una válvula de llenado que reponga sola. Si se quiere más estabilidad hay que irse a más profundidad, pero entonces ya no es una lámina sino un estanque, con su filtración y su mantenimiento.
¿Qué se puede hacer con el paso lateral de una casa?
Es la zona más desaprovechada de casi cualquier parcela y tiene una ventaja que no tiene el resto del jardín: nadie se sienta ahí, así que admite algo puramente decorativo. Antes de nada hay que reservar el ancho de circulación, porque suele ser el único acceso a la parte de atrás. Con lo que sobre se puede hacer un jardín de agua, un parterre o una pared verde. Conviene además contar con sus condiciones: es la franja más sombría y más ventilada de la casa, y suele estar a la vista del vecino, así que la planta tiene que aguantar sombra y corriente.
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